La illaha illa Allah, Mohammedan Rasool Allah son las palabras que me definen.
Hace casi cinco años dije mi testimonio de fe por primera vez-- no hay dios sino Allah, y Mohammed es su profeta y mensajero. Fue una noche de febrero en una mezquita local donde me acompañaron caras extrañas y amistosas pero ninguna persona de mi familia, amigos, o conocidos; pero no importaba porque fue un momento bello e íntimo ente mi creador y yo.
Ahora que el tiempo ha pasado y la gente se da cuenta que soy musulmana muchos me preguntan que si me convertí por amor; y sí, soy musulmana por amor-- el amor que me llena el corazón y me da paz, el amor que trasciende esta vida y este mundo, el amor que todos los corazones buscan para tener sosiego-- amor por Allah subhana wa taala. Mi creador, el único, el más misericordioso, el que todo lo escucha, el que todo lo ve- soy musulmana porque Allah me completa y me hace ser el ser humano que debo ser.
Si bien mi esposo es musulmán también ( ¡por fortuna!) no es por el quien soy musulmana. La religión trata los aspectos del alma, de lo que no se ve, es el alimento para nuestra trascendencia y eso viene sólo del único y magnífico Creador, Allah. Ser musulmana implica renunciar a cosas de este mundo para crecer como espíritu, y aunque mi esposo y yo nos apoyamos en el camino de nuestra evolución espiritual; y afortunadamente compartimos las mismas aspiraciones y sentido de la vida, nunca podría poner mi espiritualidad en sus manos ni en las manos de ningún otro humano. Me entrego completamente a Dios, el trascendental.
Muchos años he tratado de ocultar lo que siento, por que lo siento, hablar de Dios, de mi creencias, e incluso ocultar mis rituales religiosos como el ayuno y el salat para que mi familia o amigos no se apartarán de mi o para que no pensarán que estaba tratando de volverme "árabe", satisfacer a mi esposo, o peor aún, evangelizarlos.
Ya no voy a ocultar más quien soy. No puedo controlar que piensan las personas o porque lo piensan. Soy yo, de siempre, pero completamente entregada a lo que me ha hecho más feliz en mi vida--- el Islam y Dios. Rezo cinco veces al día, ayunó el mes de ramadán, me cubro el cabello con un pañuelo para salir de mi casa ( y no, mi esposo no me fuerza y nunca me forzaría) no tomo alcohol, no uso drogas, no como comida de puerco y ¿saben que? me siento encantada y satisfecha-- siento que tengo un propósito para mi vida y que Dios me esta trazando el camino, subhanAllah.
No puedo tener una doble vida para aparentar. La gente que nos ama y nos entiende siempre lo hará, y la gente que nos quiera mal entender, y mal interpretar siempre lo hará, ojalá hubiera aprendido esto antes. Nadie puede manejar o dictar el corazón de otra persona.
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